¿Es mi edificio sostenible?

Hablar de arquitectura sostenible es muy fácil, se pinta de verde y listo. ¿No?

Es cierto que en estos tiempos de marketin global, la estética medioambientalista, más allá de favorecer y extender el desarrollo de una arquitectura más responsable con el medio y las personas ha ido favoreciendo una suerte de corriente contraria y desconfianza a la altura crítica de las mismas propuestas falsamente bioclimáticas y eficientes. Falta profundidad, faltan datos, falta una crítica adecuada y una altura de miras comparable a los desafíos a que se enfrenta hoy la arquitectura -para muchos sin importancia.

La arquitectura sostenible bien entendida y lo que es en definitiva, es una utopía, un camino  en que consiga conciliarse un equilibrio entre las necesidades del hombre desde un diseño de la forma más eficiente -es decir, desde el miesiano, “más por menos” más puro- sin comprometer el medio del que somos críticamente dependientes.

¿Y de qué manera puedo saber si un edificio se aproxima (un poco) a ese ideal?

En este gráfico podemos observar todas las fases de vida de un edificio, extracción y producción de materiales, construcción, uso y fin de vida del edificio. Además de los impactos ambientales fundamentales de cada proceso. Todo proceso, cada fase determina un balance, por lo general negativo para el medio ambiente en la arquitectura, todo es quitarle -materiales, energía, agua- y un cederle perjudicial -emisiones, residuos-. ¿Qué significa entonces ser sostenible?

Es sencillo, ¿podría mi edificio repetirse indefinidamente en este planeta limitado? ¿Cuánto compromete mi edificio al medio en el que habita?Círculo de la sostenibilidad

Círculo de la sostenibilidad  Presentación de Powerpoint descargar

(Suponemos por supuesto que el edificio, como edificio responde a las funciones y necesidades humanas fundamentales para las que es encargado. Incluyendo claro, como otra necesidad fundamental humana que sea armónico, estético, contextual. Parece obvio. )

En este balance, entran muchos elementos en juego, quizá demasiados para tenerse en cuenta a un costo razonable, pero es una utopía ¿no?. Quizá no tanto, los ejemplos existen, los medios también, y el conocimiento es cuestión de quien quiera tomarlo. La complejidad de este desafío no es cuestión tan sólo de sentido común, o al menos de un sentido común, común actual en la forma de hacer arquitectura.

Para ello, para valorar la “sostenibilidad” en la arquitectura, es esencial ser conscientes de los impactos de la misma, y en todas sus dimensiones e interrelaciones. Es por ello que como dice Robert Engelman en la conferencia que tenemos en este blog publicada, “no considero que existan edificios sostenibles,” si me dais el tiempo suficiente para analizar todas y cada una de las intricadas relaciones que engloban el proceso arquitectónico os podré decir si un edificio, es o no sostenible, o más bien, cuánto menos insostenible es”. Lo que está claro es que no es una cuestión sencilla.

https://mdgaeetsaun.wordpress.com/2014/12/08/robert-engelman-una-vision-critica/

Para un primer análisis, este gráfico puede servirnos de ayuda.

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