ESTRATEGIAS PASIVAS PARA CLIMAS FRÍOS (ESTRATEGIAS DE INVIERNO)

Si realizáramos el ejercicio de imaginar un fragmento de tiempo del siglo pasado lo suficientemente amplio, y visualizáramos el recorrido de lo edificado en este país, observaríamos que en un corto período de tiempo se han esfumado muchas nociones de la arquitectura tradicional. Es, ante el surgir de la necesidad masiva de vivienda, sin olvidar la estandarización y tecnificación de la construcción, cuando se dejan estos fundamentos a un lado.

En ese momento, la relación con el entorno deja de estar en primer plano a la hora de modular y configurar un edificio. Se olvida la aplicación de aquellos conceptos que dotan al edificio de espacios más confortables para el ser humano, utilizando los elementos que el propio entorno brinda.

 

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Odoo House – Solar Decathlon Europe 2012 / http://www.odooproject.com

El objetivo de este articulo no es mostrar esa pérdida de conocimientos tradicionales frente al avance tecnológico, sino exponer de qué forma el edificio puede establecer ese vínculo beneficioso con su entorno, concretamente en la época de invierno.

Al definir el período que consideramos como invierno, a la hora de plantear estrategias pasivas, es interesante ahondar en el hecho de que las condiciones climáticas en invierno pueden ser muy diferentes, incluso dentro de un territorio relativamente pequeño como el español. Sin embargo, al no ser esta cuestión el objeto de este articulo, nos limitaremos a considerar que este período es aquel en el que las temperaturas exteriores son insuficientes para alcanzar confort en nuestro espacio edificado.

Mediante una sencilla reflexión podemos entender inmediatamente dos conceptos fundamentales para el diseño de las estrategias de invierno: como carecemos, debemos obtener; como es escaso, debemos mantener. Nuestro gran aliado en este período del año es el sol, que en los meses mas fríos en la ciudad de Pamplona, nos aporta diariamente 2,5 kWh por m2 en la fachada orientada al Sur. Ante este recurso gratuito, buscaremos captar, y al no ser homogéneo a lo largo del día (inexistente durante la noche) nos tendremos que asegurar de conservar.

Para poder llevar a cabo estas dos funciones se abre un abanico de posibilidades; en el caso de la captación de la radiación solar disponemos de 3 opciones. La captación se puede realizar de forma directa mediante cerramientos transparentes, como una ventana; de forma indirecta, con espacios de intercambio de calor con el aire interior, como un muro Trombe; o finalmente, de forma semidirecta, con espacios habitables específicos para la acumulación, como un invernadero.

Tras la captación, es necesaria la acumulación. ¿De qué forma se pueden aprovechar las ganancias térmicas de la radiación solar tan beneficiosa para este período? Habrá que apoyarse en las características de los materiales constructivos del edificio; en la inercia de los materiales más densos.

Por otro lado, para minimizar el efecto del salto térmico exterior diario, potenciado en la franja nocturna, debemos aislar el edificio y minimizar los flujos de calor hacia el exterior. Por lo tanto, las claves para potenciar la conservación de calor serán el uso de materiales aislantes con un rendimiento adecuado al clima y la estanqueidad al aire del edificio construido.

Al igual que para la captación es necesaria la acumulación, con la conservación debemos tener presente otras medidas complementarias, principalmente la distribución uniforme del calor en los distintos espacios del edificio. La temperatura y velocidad del aire son dos parámetros importantes para la percepción del confort por lo que una estrategia fundamental será diseñar espacios que permitan una distribución homogénea del aire interior. Este último concepto, a pesar de ser complejo, es posible estudiarlo gracias a los programas de simulación de dinámica de fluidos o CFD. Es imprescindible recordar la necesidad de renovar el aire interior, teniendo presentes las pérdidas de calor que se producen.

Ninguna de las medidas mencionadas es incompatible con los actuales métodos de construcción, estas no tienen por qué suponer costes inabarcables en la edificación estandarizada y pueden suponer grandes ahorros en calefacción durante la vida útil del edificio. Por el contrario, son herramientas que los arquitectos debemos adoptar, tratando siempre de aplicarlas desde fases iniciales de diseño.

PASSIVE STRATEGIES FOR COLD CLIMATES (WINTER STRATEGIES)

When did the common occidental architecture leave behind the strategy to adapt its characteristics to the local environment? New methods must be taken in the years to come, based in traditional buildings. For winter, the key strategies are solar gain and heat conservation. We can’t either forget the accumulation of this heat through materials with high thermal mass. All strategy adopted would be useless without a proper solution to achieve the interior air uniformity.

Iñaki Larrañaga Etxabe, alumno MDGAE promoción 2015-16.

Revisión: Silvia Domingo Irigoyen, coordinadora MDGAE.

 

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